Compró un suplemento que, según anunciaban, prometía perder hasta 16 kilos al mes. En la etiqueta todo parecía inofensivo: espirulina, té verde, hibisco, cola de caballo, ginseng y colágeno. La primera vez que tomó las cápsulas -la recomendación del vendedor era una al día, después del desayuno-, empezó a experimentar efectos secundarios.

Source link