La recuperación de las regiones de Coquimbo y Atacama, tras los temporales registrados durante julio y agosto de 2026, requeriría una inversión estimada de $576 mil millones, de acuerdo con un diagnóstico elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El informe fue presentado en una mesa técnico-política encabezada por el Ministerio de Economía para coordinar las distintas etapas del proceso.
Según los antecedentes publicados por Diario Financiero el 30 de octubre y recogidos por Publimicro, la mayor parte de los recursos debería ejecutarse durante 2027. Las obras consideradas incluyen infraestructura pública, recuperación de viviendas y rehabilitación de sectores urbanos afectados por las precipitaciones.
Distribución de los recursos
El diagnóstico asigna a Coquimbo aproximadamente el 67% de las necesidades de inversión calculadas, mientras que Atacama concentraría el 33% restante. La estimación contempla intervenciones en distintos ámbitos de la recuperación territorial.
- Obras viales: reparación de caminos y puentes.
- Servicios básicos: recuperación de sistemas de agua potable rural y canalizaciones.
- Espacios urbanos: rehabilitación de espacios públicos.
- Vivienda: soluciones habitacionales para las familias afectadas por las lluvias.
Los ministerios de Obras Públicas y Vivienda concentrarían conjuntamente el 91% del costo total estimado. Durante 2026, en tanto, se encuentran en ejecución cerca de $69.500 millones destinados a medidas de emergencia y a las primeras labores de rehabilitación.
Coordinación y financiamiento
La mesa de trabajo reunió antecedentes sobre los daños y las necesidades de ambas regiones con el objetivo de ordenar las inversiones y coordinar los recursos disponibles, según explicó el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas. La planificación considera tanto las obras de reparación como las acciones necesarias para recuperar viviendas y espacios de uso público.
El monto calculado por el BID corresponde a una estimación de las necesidades de inversión para la reconstrucción. La ejecución de los proyectos deberá organizarse por prioridades, fuentes de financiamiento y calendarios de trabajo, de acuerdo con las definiciones que adopten las autoridades responsables.
El proceso también contempla obras destinadas a restablecer la conectividad y servicios afectados por los temporales. Entre ellas se cuentan intervenciones en caminos, puentes, sistemas de agua potable rural y canalizaciones, además de la recuperación de infraestructura urbana y la entrega de soluciones habitacionales a las personas damnificadas.